Episodio 36: ¿Cómo Corrijo mi Energía y mis Acciones? - Alineacion Consciente

Nutrir al Mundo

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Episodio 36: ¿Cómo Corrijo mi Energía y mis Acciones?

Después de hacer el diagnóstico de aquellos que estamos proyectando, entregando o nutriendo al mundo externo desde nuestro interior…corregimos, ajustamos y modificamos la energía y las acciones.

¿Cómo hacemos estas correcciones?

Ahora empezamos a capitalizar el recorrido que hicimos en todos los Unity.

Si lo que observamos no nos gusta y lo queremos corregir, esta corrección se realizará desde todos los circuitos, como el campo mental, emocional y físico, a partir de acciones. 

Estableceremos una coherencia en equilibrio para que nuestras acciones estén alineadas y sintonizadas con la energía que se necesita.

Si queremos entregar y estamos haciendo la entrega, pero desde otro lugar, y nos damos cuenta que desde el lugar energético dónde hacemos las cosas es el incorrecto, en este punto tendremos que hacer el ajuste, para poder nutrir al mundo con la energía correcta.

Elegir

Subimos un nuevo escalón. Si bien Unity 35 invita a vaciarnos y a ponernos en servicio de lo que la situación requiere, el escalón que vamos a subir ahora es el de elegir conectar con la energía más indicada para entregar.

Si bien entregamos (por haber aprendido a hacerlo en Unity 35) la energía que la situación necesita y aprendimos a vaciarnos, ahora lo que debemos elegir es la frecuencia más indicada para entregar.

Cuando nos vaciamos percibimos lo que hay que entregar, pero, si lo que vamos a entregar pasa por algunos de nuestros filtros de esquemas de creencias mentales, esquemas emocionales o actitudes físicas, esta acción no es la mejor elección.

Esto se debe a que nuestros filtros son nuestros y no son de la situación, relación o un otro.

Elegir desde este escalón más alto, es entregar lo que la situación, relación, persona necesita en X momento de “acuerdo a sí misma” y no de acuerdo a nosotros.

Por ejemplo: queremos entregar la energía más pura, pero no sabemos si la otra persona está de acuerdo o está lista para este pulso energético puro.

Esto mismo también pasa con nosotros, cuando decimos que “queremos llegar a la energía más pura de Dios” y resulta ser que este pulso energético nos fulmina.

De acuerdo al estado evolutivo de la persona, de la situación y no de nuestra evolución, es que vamos a elegir entregar. No nos entregamos nosotros, sino que nos disponemos a hacer una elección de lo que el otro está dispuesto a recibir y necesita.

Elegimos desplazarnos (la palabra correcta es corrernos, pero tiene una connotación diferente en España) del escenario y permitir que en ese escenario entre la energía de acuerdo a lo que la situación, relación o persona requiere.

“Esta acción de elegir es un verdadero paso de soltar el control.”

Por ejemplo: tenemos la noticia de que llegan amigos a cenar, uno de ellos es diabético. Ante esto nos preguntamos: ¿qué necesita mi amigo o amiga? “Le hace falta degustar algo sin azúcar” (es una idea muy lógica esta) y le hacemos un postre que no tenga azúcar ni endulzantes artificiales. El ingrediente que ponemos es stevia, hacemos esto porque tenemos nuestra certeza de que es sano. Hacer el postre nos pone en una energía vibrante y nos hace sentir bien. Toda esta acción pasó por nuestros filtros, por todos nuestros sistemas de creencias, actitudes y sentires… pero a lo mejor lo que nuestro amigo necesita es saber comer un postre sin elevar glucosa en sangre.

El ser humano no logra hacer la disociación, pero al mismo tiempo es necesario que pueda hacer esta disociación de quién es cada uno en sí mismo y quién es el otro en sí mismo.

Además, en esta disociación, vamos a estar atentos a lo que el otro necesita, pues puede estar planteando algo también desde sus filtros (esto ocurre en el 99,99% de sus necesidades).

Más allá de nuestros filtros y los filtros del otro, la energía que se presenta debe ser según la evolución de este otro.

Esta acción es colaborativa a la evolución en todos los aspectos, planeta y ser humano; porque se está aplicando el pulso energético que se requiere para el momento evolutivo en el que se está y no lo que el filtro dice que se debe o no hacer, el cual puede que esté retrasando el pulso evolutivo.

Nuevamente, la elección es entregar sin nuestros filtros, ponemos a un costado nuestros filtros y entregamos la energía que es para la persona o situación… Soltamos el resultado y observamos lo que entregamos sin nuestros filtros como observadores de lo que ocurre.

Esto último es tener la sensación de ver algo como si fuera la primera vez. Vemos un escenario con actores y actrices del cual nosotros no formamos parte, sólo observamos lo que la energía habilita que suceda.

En este punto llega una síntesis de todo lo adquirido en este recorrido que venimos haciendo en Unity:

En esta observación que hacemos estamos en equilibrio, ocurre que al no poner nuestros filtros, no tenemos porque desequilibrarnos. A partir de este equilibrio, empezamos a trabajar para la situación, para la relación y nos ponemos en servicio.

Servicio que nunca fue, nunca es, ni será “lo que vos necesitas es esto, aquello o lo de más allá”. Esto no es servicio, si es soberbia, pero no puede esta soberbia ser llamada servicio.

En esta nueva configuración del ser humano y sus relaciones, es encontrarnos con el otro, entregar lo que necesita sin estar nosotros (filtros) al medio.

Nos daremos cuenta de lo que el otro necesita, cuando permitamos que la energía pase por nosotros y la entreguemos, haremos una conclusión posterior y no previa.

Solo es dejar que entre dos personas ocurra la frecuencia idónea, correcta, que se necesita para el avance.
Subimos un escalón, nos vaciamos y elegimos entregar lo que es necesario entregar sin nuestros filtros.

Vacío y activación de filtro

Debemos estar atentos a la continuidad del vacío, todo adjetivo que le ponemos a lo que está sucediendo es un filtro, con esto se terminó el vacío y la entrega que se necesita hacer, pues la energía se empieza a entregar desde nuestro filtro.

Por la continuidad de este vacío y la entrega de la energía que se necesita, es que se deja de luchar, todo Unity se trata de esto mismo.

El ciclo evolutivo de una nueva humanidad empieza gestionando la energía que el mismo necesita, se resuelve a sí mismo y ya no necesita que otro le resuelva, o sentirse íntegro, porque hizo algo que cree, según sus filtros, se debe hacer.

Por tener esto resuelto, se dispone a entregar la energía que el mundo necesita. Con esto, cada individuo es un factor de cambio dado en la energía que la evolución requiere, sabiendo que todo se desarrolla tal como es y no como nuestros filtros suponen que debe ser.

Unity 36 es elegir de forma consciente, poner nuestros filtros a un lado y entregar la energía que el otro puede recibir, le hace falta, quiere o necesita.

Preparación para el Protocolo

Se recomienda hacer cada uno de los protocolo durante 7 días, tres veces al día. Como es un protocolo que amplifica nuestra energía, puedes hacerlo en el momento y horario que elijas.

Recomendaciones:

  1. Para la activación de este protocolo necesitarás un vaso de agua para beber antes, durante y al finalizar el protocolo. El agua impregnada con la energía del protocolo colabora a fijar la nueva frecuencia y el cambio de percepción.
  2. El equipo reproductor debe tener una buena conexión de banda ancha a internet.
  3. Escuchar los protocolos con auriculares.

Acciones:

  • Inicias tomando agua a tu requerimiento.
  • Ponte los auriculares y simplemente repite el protocolo en primera persona y en voz interna. Puede que te duermas al momento de realizar el protocolo, está bien y no hace falta hacer el protocolo nuevamente por haberte dormido.
  • Una vez terminado el protocolo puedes volver a beber agua y seguir con tus actividades.

Si tienes alguna duda, contáctanos por:

Protocolo

Protocolo 36

Segunda Parte


INFORME UNITY

6 filtros que distorsionan nuestra entrega

Ante el vacío se anteponen filtros. La vara que Unity pone es alta: “poner a un costado nuestros filtros”. Para llegar a esta vara es necesario dejar ir los filtros que no podemos poner a un costado.

Primer Filtro

Si yo quiero el bien para el otro, ¿porqué esto no estaría correcto?

Porque lo que nosotros queremos como bien del otro es de acuerdo a nuestras creencias, o sea, ponemos filtros en forma de pensamientos.

Esto en la mayoría de los casos, no está alineado a lo que el otro en verdad necesita o tal vez pide.

“Yo te doy esto que te va a hacer bien”, esto es un filtro.

Para poner a un lado los filtros, es necesario vaciarse de todo lo que hemos tomado como creencias en este tiempo que hemos estado aquí en la tierra.

Poner a un lado nuestros filtros es para poder leer la necesidad del otro y ver si podemos aportar lo que el otro requiere.

Segundo Filtro

Damos muchas vueltas para encontrar una salida, estamos dentro de un laberinto.

A nosotros mismos nos pasa que nos decimos: ¿cómo me ayudo a mi? Y, ante nosotros, aparece el laberinto del “no puedo”, “no me sale”, “no me animo”, “no estoy listo”, “depende de qué”, “hago o no hago”, “cuál es el sentido de”.

Todas estas son curvas, contra curvas, murallas, que no nos permiten avanzar.

Dos acciones para salir del laberinto

La primera acción, el laberinto como tal, no existe.

Opción esta que a primera vista es dificultosa de aceptar para nuestra mente.

Por lo tanto, tenemos la opción dos: ir trabajando cada uno de los filtros que nuestro laberinto va mostrando con el mecanismo del Pulso Consciente o Creación y Manifestación.

Siguiendo el caso de darnos respuestas y ayudarnos, la acción es: ¿qué necesito? Entro al vacío y dejamos que ocurra lo que la energía va ordenando, siendo nosotros un observador activo de este movimiento, vemos las acciones posibles y transitamos estas acciones, permitimos con nuestras acciones que el camino se manifieste.

Pero lo que hacemos es preguntarnos o tener nuevas ideas y nos vamos por el laberinto interno de siempre. Esto hace que nada cuaje, la semilla no germina y eso que somos una semilla que viene a nutrir, pero estamos dentro de un laberinto que hace que la energía se obstruya, nosotros obstruimos la energía.

Tercer Filtro

No estamos preparados para entregar, o hacer algo que no esté en sintonía con lo que creemos es hacer el bien a otro, o bien común a nivel colectivo.

Realizar una acción que puede estar a una menor frecuencia de la que nosotros esperábamos y que no llena nuestras expectativas (estas expectativas también son un filtro en si).

Cuarto Filtro

Reestructurar lo que significa servir.

Decimos: ¿cómo puedo desde mi lugar en calibración 1000, “descender” para entregar una frecuencia en calibración 250?

Esto es un ejemplo típico de “yo te ofrezco lo que yo quiero darte”, pero no necesariamente es lo que el otro requiere. Entonces, ¿qué nos pasa que cuando nos ponemos al servicio no podemos escuchar la energía del otro y ofrecer o permitir entregar lo que el otro en verdad requiere?

Por ejemplo: Como te amo, voy a ayudarte. A lo mejor la acción requiere poner un límite y dar la vuelta e irse de la relación, esto por lo general se toma como: “¡No, como lo voy a abandonar!”, “¡Cómo lo voy a dejar!”, “¡Si me está necesitando!”. A lo mejor, el otro lo que necesita es reaccionar.

Nosotros podríamos entregar la energía que requiere para reaccionar, si pudiéramos escuchar.

Antes de escuchar y servir, se presenta el laberinto, la resistencia, el control y el “yo se lo que te hace falta”.

Ante el servicio debe ocurrir el escuchar, pero para escuchar debemos estar en blanco, una hoja en blanco, porque si no escuchamos lo que nosotros queremos, lo que nos parece.

Quinto Filtro

Dominación. A lo largo de la historia, hemos perdido el respeto al otro y creemos que no dominamos; sin embargo, la dominación se presenta en pequeños actos como “yo se lo que necesitas”, “te quiero siempre y cuando sea lo que yo quiero y hagas lo que yo quiero y actúes como yo quiero”.

Sexto Filtro

Resistencia al vacío. Si no podemos llegar al vacío, lleguemos a la neutralidad, con la iniciativa de ir resolviendo de a un filtro a la vez, pues nos resistimos a que algo ingrese a nuestro favor, pero como no es lo que queremos, lo resisto.

Inclusive resistimos que al otro le ingrese lo que se necesita o requiere, porque no es lo que nosotros queremos. Esta es la resistencia en doble sentido en la que nos encontramos.


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