Episodio 31: Un Nuevo Equilibrio Dinámico - Alineacion Consciente

Activar el Equilibrio

31

Episodio 31: Un Nuevo Equilibrio Dinámico

¿Qué es, en este caso, el equilibrio?

El equilibrio, en sí mismo, es una inteligencia energética. Tiene la capacidad, por ejemplo, de concentrar la energía donde se está drenando, fugando o quemando. 

Si tenemos una situación de discusión con alguien, en el ámbito que sea,  generalmente, hay fuga de energía. Ya sea por la ira interna o porque el otro nos drena energía. Es por esto mismo que, muchas veces, se termina cansado después de una discusión. Nos quedamos agotados. 

Entonces, este equilibrio que se plantea en Unity 31 es la posibilidad de abrir, no solamente la propia energía para dirigirla donde está siendo escasa, sino también abre la posibilidad de ser un canal y tomar la energía de la fuente inagotable de luz.

“Equilibrio es esta inteligencia que habilita el flujo de energía donde más se necesita”

Este balance genera armonía, pero no es una armonía de quietud. Es decir, no es quietud, sino que es armonía proactiva en el uso de nuestra energía en la medida justa. 

Esta armonía y equilibrio energético brinda claridad y una mente despejada. Se expande la claridad y, con esta mente despejada, podemos explorar desde esta energía todas las realidades circundantes en equilibrio; pues va a cambiar la óptica, va a cambiar la manera de entender todo lo que va sucediendo. 

Al abrirse este canal energético se activa nuestra sabiduría interna, vamos a ir accionando desde nuestras memorias, sabiendo que somos los hacedores de una historia. 

Si lo vemos desde la perspectiva de la encarnación, en todas ellas hemos recogido información y experiencias. A esto lo podemos llamar sabiduría interna; también, memorias álmicas o matrix personal, en donde tenemos soluciones para ciertas situaciones. 

Igualmente, se debe tener en cuenta que las que están en aprendizaje o aún no se exploraron, tal vez, no estén disponibles. Pero las que se asemejan o las que hemos explorado en otras experiencias de vida, si. 

Además, está el aporte del Ser, creador del alma, y de todo lo que está a disposición en cada uno, pues con ello hemos venido. Esto aporta amplitud y plenitud de conciencia que permite gestionar, interpretar y accionar en el diario vivir de lo que cada uno está experimentando.

Entramos en un estado de “contemplación dinámica”: observamos y, al mismo tiempo, actuamos, hacemos y buscamos respuestas.

Observemos la Naturaleza

Hay que ver el equilibrio como un balance. La naturaleza busca siempre este balance, balance entre todos los seres.

En la naturaleza no hay quietud, siempre están ocurriendo procesos que podemos o no ver con nuestros sentidos humanos. Por ejemplo:

Nos damos cuenta de que el planeta tiene un movimiento de rotación y traslación. 

En el caso de la rotación, por el hecho de que existe la noche y el día. No porque sentimos que el planeta va rotando. Sin embargo, y a pesar de nuestra incapacidad de sentir este movimiento, la rotación sucede.

La traslación la percibimos porque existe un calendario, un almanaque que convertimos en nuestra agenda. No es que sentimos el traslado del planeta en un periodo de 365 días. El calendario es el que nos va indicando que pasamos de un día a otro y nosotros vamos contando el día a día. 

A este movimiento de la tierra alrededor del sol tampoco lo percibimos, pero esto no quiere decir que la traslación no ocurra. Tampoco quiere decir que no pudimos encontrar un mecanismo para dar cuenta de un proceso que ocurre pero que no sentimos.

“Esta rotación y traslación permite un balance en la vida en la tierra, en la cual los seres humanos estamos incluidos a pesar de que no nos demos cuenta.”

Vivimos inmersos dentro de un equilibrio activo, un equilibrio en el haciendo, un “equilibrio que otorga acciones”, las pueda o no observar. 

Esto dependerá del grado de conciencia del observador de ver que es lo que está haciendo y si su acción está en equilibrio o no. 

De igual modo, más allá de nuestra observación, este equilibrio siempre está en movimiento, es natural que esto ocurra.

¿Cómo es el circuito posibilitante de acciones?

Primero: tenemos un uso de energía interna que va a ser impulso para la acción. Esto es Equilibrio Dinámico.

Segundo: el observador ve lo que está pasando en la vivencia y genera energía para la acción.

Tercero: se activa la sabiduría interna con la conexión con todas las acciones que hicimos. Pueden ser estas iguales, similares, parecidas y vemos si las podemos usar para la situación en la que estamos. Inclusive se abre la información del Ser, donde hay más información disponible para nuestras acciones. 

Se activa todo un punto de coordenada en nosotros por confluir varios vectores de información en nuestro propio ser. 

Entonces, activamos Equilibrio Dinámico, sentimos el cambio energético de percepción. Vemos y sentimos que la situación cambia porque se amplifica nuestra percepción y podemos proceder desde la memoria de acciones personales, memorias álmicas y la sabiduría que brinda el Ser, para poder trascender lo que nos había quitado el equilibrio o para seguir haciendo permanente y estable el equilibrio con el cual venimos viviendo.

Resignificar el Equilibrio

Venimos de una tradición donde para llegar a la armonía hay que estar quieto: lo armónico debe suceder lento o implicar quietud. 

Esto mismo es lo que hay que resignificar: “equilibrio no significa estar estático o estar quieto”.

¿Qué solemos hacer? Como venimos con este antiguo proceder, por ejemplo, solemos activar un protocolo de Unity o Alineación Consciente y nos sentimos bien durante el proceso del protocolo. Pero salimos al mundo y nos descomponemos de nuevo. 

Esto ocurre porque el contexto externo me dijo algo, me hizo algo, nos contó algo, vimos algo, pasó algo, en fin, un montón de “algo ocurrió”. 

Ante esto decimos: ¿Por qué no funciona el protocolo? ¿Por qué no funciona la técnica tal? ¿Por qué no funciona el método cual? O: ¿Por qué no funciona esa disciplina? 

Es que estamos alineados a la separatividad y a la antigua visión espiritual de que “todo debe ser quietud, todo debe estar en un marco de armonía y, para esto, se necesita que haya silencio exterior”.

Pero salimos  a caminar, a conducir nuestro automóvil, nos tomamos el metro, nos ponemos a escuchar las noticias, por poner ejemplos simples, y se va toda nuestra energía de paz, armonía y equilibrio por la banda… perdemos el partido que estemos jugando.

Debemos resignificar que es armonía, contemplación, equilibrio y que el estado de “estar en conciencia está sucediendo en todo momento”.

No es que cuando escuchamos un protocolo solamente vamos a estar en paz o vamos a estar bien. Esta armonía, contemplación y equilibrio es en todo momento. 

El punto es, si con un protocolo fui restableciendo mi equilibrio: ¿Cómo es que vamos a hacer para que este equilibrio dinámico esté en todo momento? 

Este nuevo paradigma, que se está gestando en esta transición, trae la información de que salimos al cotidiano desde el equilibrio y gestionamos la vida desde este equilibrio. 

No es más, esto de que “cuando estemos tranquilos”, “cuando nuestros hijos duerman”, “cuando no haya ruido” o “cuando nuestro jefe deje de gritar” o “cuando tengamos dinero” vamos a estar tranquilos y equilibrados; sosteniendo que ante la falta de todo esto vamos a estar desequilibrados. 

Si no resignificamos esto, no vamos a poder transformar absolutamente nada, pues la transformación viene desde el hacer.

Nueva Dinámica

Este equilibrio impulsa energía donde está escasa, lleva el caudal suficiente de energía donde la energía está faltante.

Es tomar conciencia de lo que veo o percibo que está en desequilibrio y direccionar la energía allí.

Práctica recurrente de estos días

  1. Protocolo Unity 7.
  2. Protocolo Unity 31.
  3. Dirigir la energía: Podemos no darnos cuenta de cuando estamos en baja energía, no vemos y no nos damos cuenta que nuestra energía está siendo drenada.
  4. ¿Cómo activamos el equilibrio desde la ceguera en la que nos encontramos? Vivimos en una cultura donde el equilibrio está basado en resolver la inseguridad. Ese equilibrio no es el que vamos a activar. Ahora implementaremos un equilibrio dinámico basado en la armonía y seguridad.

Activaremos el equilibrio dinámico desde la conciencia, o sea:

  • Nos preguntamos: ¿qué me pasa en este momento?
  • ¿Me duele la cabeza?
  • ¿Me duele el estómago?
  • Estoy pasada/o de vuelta?
  • ¿Estoy eufóric@ o triste?

Allí, donde encuentre el desequilibrio, activo el equilibrio dinámico hacia ese punto.

Posible Duda

Puede activarse la duda de que si ponemos energía en un punto: ¿De donde sacó la energía? ¿Me agoto si uso esta energía? 

Llevar la energía a un punto: ¿Significa que saco de un lado y pongo de otro? ¿Con esto causo un nuevo desequilibrio?

“Somos generadores de nuestra propia energía, esta se activó en Unity 7, allí se emitió el primer pulso de generar energía.”

Ante esta duda: “Recordar una y otra vez que el equilibrio es una inteligencia en sí misma y restablece lo que hay que equilibrar”

Preparación para el Protocolo

Se recomienda hacer cada uno de los protocolo durante 7 días, tres veces al día. Como es un protocolo que amplifica nuestra energía, puedes hacerlo en el momento y horario que elijas.

Recomendaciones:

  1. Para la activación de este protocolo necesitarás un vaso de agua para beber antes, durante y al finalizar el protocolo. El agua impregnada con la energía del protocolo colabora a fijar la nueva frecuencia y el cambio de percepción.
  2. El equipo reproductor debe tener una buena conexión de banda ancha a internet.
  3. Escuchar los protocolos con auriculares.

Acciones:

  • Inicias tomando agua a tu requerimiento.
  • Ponte los auriculares y simplemente repite el protocolo en primera persona y en voz interna. Puede que te duermas al momento de realizar el protocolo, está bien y no hace falta hacer el protocolo nuevamente por haberte dormido.
  • Una vez terminado el protocolo puedes volver a beber agua y seguir con tus actividades.

Si tienes alguna duda, contáctanos por:

Protocolo

Protocolo 31

Segunda Parte


INFORME UNITY

Inteligencia de autorregulación

Esta energía inteligente de autorregulación permite llevar cualquier situación cotidiana a una energía óptima. Podemos utilizar este recurso energético para gestionar la vida cotidiana, y al hacerlo, se producen cambios de vibración en el cuerpo físico.

¿Por qué se producen estos cambios? Porque estamos acostumbrados (antes de establecer el equilibrio o de regular nuestra propia energía) a fracturas energéticas donde a veces llevamos más energía a un lado que a otro. Es decir, alimentamos más el cerebro, o alimentamos más las emociones, o estamos anclados en alguna enfermedad. Por lo tanto, estamos todo el tiempo llevando nuestra energía a esa enfermedad, pero la energía que llevamos no está en equilibrio. 

Lo que esta activación de equilibrio dinámico consigue hacer es tener un sistema energético fluido y autorregulado. Todo esto permite pasar de un sistema fragmentado a un sistema armónico y de equilibrio. De esta forma, la energía ahora no está fragmentada, ni sigue flujos muy intensos en algunos lados y en otros no. 

Al poder establecer un flujo adecuado para uno mismo, el equilibrio nos permite accionar en la realidad de forma fluida y de forma más efectiva. 

¿Por qué? Contamos con toda la energía requerida para realizar acciones y estas acciones suceden básicamente sin esfuerzo.

En este punto quiero detenerme un momento, para recordarte que esta era la promesa que Unity nos entregó. Esta tecnología, Unity, permite que las personas puedan hacer con un mínimo esfuerzo una gran acción. Este es el salto vibracional que esta era requiere hacer.

Este estado de paz y equilibrio, donde un mínimo esfuerzo impulsa una gran acción, debería ser normal y no un descubrimiento. Llevamos un buen tiempo de entrenamiento y de trabajo interno que nos condujo a este punto de equilibrio energético. 

A partir de ahora, siempre dependiendo de lo que cada ser humano pueda gestionar cotidianamente, este equilibrio va a depender de cada uno de nosotros. 

Ahora la energía fluye de forma constante y esto provoca un equilibrio que nos permite accionar. Teniendo en cuenta que la acción es pensar, emocionar, mover el cuerpo y vibrar energéticamente. Todo esto lo hacemos sin esfuerzo, sin cúmulos energéticos dirigidos a un punto, pues esto es esforzarse. 

Acciones como “pensar, pensar, pensar y pensar intensamente para que X ocurra”; en vez de “pensar, emocionar y mover el cuerpo acompañado de la vibración para que X ocurra”. 

Nuestra intensidad de “pensar, pensar, pensar y pensar” nos hace preguntarnos: ¿Por qué x no ocurre? ¿Por qué no se manifiesta? ¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro? ¿Por qué lo de más allá? 

Todo esto es dirigir un gran caudal de energía hacia una sola dirección, y la energía que dirigimos no está en equilibrio. Dirigimos la energía en un circuito que está cortado, tiene límites cortos, no hay un camino de continuidad. 

En cambio, con el equilibrio dinámico, el flujo de energía es continuo y constante. Este flujo es el que hace que el cuerpo se sienta liviano y las acciones que hacemos también. Todo radica en hacer, en estar siempre con una energía dinámica. 

Nuestro cuerpo se encuentra en liviandad por regular la energía en un flujo constante. Es esto mismo lo que nos convierte o transforma en un ser humano liviano, un ser humano en alta frecuencia. 

Cuando permitimos que la energía llegue de forma constante y fluida, se aliviana el cuerpo, se alivianan las emociones, se alivianan los pensamientos, pues la energía es alta y liviana. 

En el nivel de los pensamientos, estos se vuelven cortos y resolutivos.

A diferencia de a lo que estábamos acostumbrados: dar vueltas y vueltas al asunto una y otra vez, como cuando un perro busca morder su cola en un movimiento de giros y más giros. 

Este equilibrio es un acceso a pensamientos cortos y directos que nos llevan a la acción. Haremos cosas como: “¡Ah, esto es lo que tengo que hacer!. Ok, ¡ya lo hice!”

Esta acción liviana es la modificación en la que nos encontramos y, ahora por primera vez, vamos a poder estar en coherencia entre lo que vibramos, pensamos, decimos y hacemos. 

Lo que ocurría por tener estas fragmentaciones energéticas era que pensábamos una cosa, decíamos otra y accionamos de forma diferente a lo que pensábamos y decíamos. Todo esto de forma simultánea sin tener la energía adecuada para. 

Esta coherencia permite un cambio en la manera de accionar, es una acción sin torbellinos o disfunciones energéticas. Sin esto, vivimos en fluidez energética que a su vez es equilibrio. 

En consecuencia, se aliviana nuestra vibración y tendemos a realizar acciones directas, con cero o mínimo esfuerzo.

Todo esto, el equilibrio, la inteligencia autorreguladora y la coherencia interna están asentados en nuestra sabiduría interna, a la cual le dimos el permiso de autorregulación. 

La sabiduría del Ser Existente ya no encuentra límites en el ser humano, sino que se actúa desde el Ser Existente en coherencia con el ser humano. La coherencia de vibrar, pensar, decir y hacer.  

Esta coherencia era un objetivo a conseguir en Unity, no se sabía cómo es que se iba a llegar a ella. Fue un camino recorrido, no llegamos a la coherencia por solo llegar o se dió por casualidad.

Cada Unity ha sido un hilo conductor dado por la inteligencia divina, cada paso que dimos nos trajo hasta aquí…Coherencia. 

Todo esto es el resultado de un camino realizado, ahora testificamos sobre nuestro recorrido. Por fin, después de un largo andar, hemos llegado a la coherencia interna, al flujo energético que se autorregula y a una forma de existir desde una energía mucho más liviana.

¿Qué energía? La nuestra, que simplemente circula como siempre debió circular.


En Vivo!