QUIÉN ES /

Ariel Monserrat

En la actualidad, y luego de varios años estableciendo los parámetros de un método que nos permita volver a la Unidad, su actividad está dedicada a difundir el Mecanismo de Alineación Consciente y el Atlas de la Consciencia, Plan Maestro de Vida que contiene todas sus actividades.

VISIÓN DEL MUNDO

Dedicado a mejorar la calidad de vida de las personas

Con la capacidad de haber nacido despierto, desde los 5 años comienza el camino del conocimiento espiritual siguiendo su voz interna y se internó en la apasionante búsqueda de la verdad, de los porqués, los cómo y todos esos interrogantes que nos inundan a todos desde pequeños. Este camino le lleva por diversas religiones y modos de vida, tanto occidentales como orientales.
Siguiendo la línea familiar de su madre, en lo formal, ingresa a la universidad para estudiar Cine y Televisión. También estudia Arquitectura, siguiendo la línea familiar de su padre.

En la actualidad, y luego de varios años estableciendo los parámetros de un método que nos permita volver a la Unidad, su actividad está dedicada a difundir el Mecanismo de Alineación Consciente y Atlas de la Consciencia, Plan Maestro de Vida que contiene todas sus actividades.

Para llegar a este punto, mucha agua pasó bajo el puente, tuvo que llevar adelante mucho trabajo interno para estar parado sobre su propio Plan de Vida. "Quizás, no se esperaba mucho de mí, el entorno familiar en apariencia me era adverso, mis padres se separaron cuando tenía tres años y medio. Desde ese momento, mi hogar fue cambiando de lugar en lugar conforme a decisiones o indecisiones de mi madre y su familia."

Mi padre y mi madre.
Mis ancestros.

Mi padre tenía un carácter de mucha autoridad. Creía firmemente que con su forma de ser intempestiva podía llevar adelante las vicisitudes de la vida. -Hay que poner el cuerpo para hacer que las cosas ocurran en esta vida- decía. Varias veces me expresó estar desilusionado por el camino que yo había elegido para mi vida.

Mi madre, de carácter silencioso y sumisa, viene de un linaje de conexión espiritual, aunque por sus propios miedos, decidió cortar con lo que su abuela y su madre traían en su bagaje, pero el universo te otorga aquello que necesitas, no lo que quieres…  ¡Y su primer hijo nace con la fuerza de ella dos juntas! A diferencia de mi padre, ella acompañó mis inquietudes. Si bien yo no tenía claridad de qué pasos daba o hacia donde quería dirigirme, ella tampoco supo guiarme, pero siempre estuvo ahí.

Con todo esto, yo no encontraba un horizonte. Simplemente, iba abriendo puertas para darme cuenta que esa no era la que yo necesitaba. Daba pasos, avanzaba, pero ¿Hacia dónde? Esta pregunta es la que me impulsó a encontrar un camino que pudiera darme aquello que buscaba y lo encontré.

El quiebre. El Perdón.

Podría decir que todo empezó a entrar en coherencia a partir de una conversación que tuve con mi madre, tres días antes de que ella dejara de estar aquí, con nosotros.

Habían pasado ya dos meses desde fallecimiento de mi padre, cuando una noche, ella me contó que después de todo lo que había vivido con mi padre, durante su presencia y su ausencia, desde novios, su matrimonio y su separación había conseguido perdonarlo.

Mi padre también hizo lo suyo. Momentos antes de fallecer, le pidió perdón por todo el sufrimiento. Honestamente, podría decir que mi padre nunca había pedido perdón y mi madre nunca había perdonado, pero esta vez lo lograron. Pareciera ser que estos dos seres habían venido a hacer una experiencia de perdón mutuo.

De esta conversación surgió un consejo y una enseñanza. Esa noche, mi madre me dijo:  Ariel, no hagas como tu padre o como yo hice. Nosotros nos perdimos la vida por seguir la razón, por los “que dirán” y las reglas de las personas.

Tu padre y yo no seguimos a nuestro corazón. Cuando naciste, me di cuenta que venias a buscar algo, en ese momento me dije -Este hijo no va a estar mucho tiempo a mi lado. Algo está buscando y tengo que aceptarlo.- Dejé que camines por el mundo, que recorrieras todos los caminos para que encuentres eso que estabas buscando pero, -eso que estás buscando no está acá- dijo, señalando con sus manos hacia su cabeza, está aquí, Ella puso sus manos en el corazón, y con lágrimas me dijo, -No hagas como nosotros, mira cómo nos fue. Sigue a tu corazón, lo que siempre has buscado está en tu corazón. Deja de buscar afuera, porque todo está en tu corazón.